Lucidez tras el boom del turismo
El sector hotelero vive un verano excepcional: en julio se registraron casi 3 millones de cotizantes en hostelería, consolidando un récord histórico (Cinco Días). Sin embargo, esta bonanza no se traduce plenamente al sector de la restauración. En Baleares, pese al alza del turismo, el gasto en restaurantes ha caído —afectado por el mal tiempo, el encarecimiento de la materia prima, un aumento salarial del 6 % y alquileres disparados— (Cadena SER). En Formentera, algunos negocios han visto descender sus ingresos hasta un 40 % frente a temporadas pasadas (Cadena SER).
¿Turismo al alza, restauración alicaída?
Datos de Dataestur anticipan un verano con récords turísticos: se espera que lleguen un 2,7 % más de viajeros internacionales y un aumento del gasto turístico superior al 4 % entre julio y agosto, con un crecimiento también en el turismo nacional (Data Estur). No obstante, la anticipación de una desaceleración en las ventas del sector —con previsiones de solo +2,7 % en facturación durante el tercer trimestre frente al 6,3 % del año pasado— pone sobre la mesa la fragilidad del consumo gastronómico (Reuters).
Restauración entre oferta y tensiones sociales
El auge de visitantes extranjeros ha reconfigurado el panorama local. Muchos españoles ya no pueden permitirse unas vacaciones dentro del país debido al aumento de precios, mientras que las tensiones con overtourism crecen, con protestas y desacuerdos entre residentes y visitantes (thetimes.co.uk).
Por su parte, la hotelera Meliá reporta una ganancia neta del primer semestre de €88,5 millones (+72 %), respaldado por una fuerte demanda turística y reservas (+5 % en verano), lo que evidencia que el dinero fluye, pero con prioridades diferentes (Reuters).
¿Cómo está funcionando la restauración este verano?
- Contraste evidente: turismo en máximos históricos, pero caída o estancamiento en el consumo gastronómico.
- Costes que asfixian: productos más caros, sueldos al alza y alquileres disparados está presionando las cuentas de muchos restaurantes.
- Diferencias regionales: zonas con modelo turístico saturado sufren más; locales en propiedad o de tradición local resisten mejor el envite.
Balance con 2018: ¿cómo ha cambiado el sector?
| Indicador | 2018 | Verano 2025 |
|---|---|---|
| Turistas | Elevado, pero más equilibrado | Récord de viajeros (+2,7 %) y gasto aumentado |
| Facturación Horeca | Estable y orgánica | Crecimiento impulsado por turismo, más volátil |
| Escenario social | Turismo gestionable | Tensiones visibles por overtourism |
| Costes operativos | Controlados | Alza en materias primas, sueldos y alquileres |
Conclusión: ¿cómo navegar este verano?
El verano de 2025 presenta una realidad mixta para la restauración: con el turismo al alza, muchos restaurantes no ven reflejada esta bonanza en sus salas. El incremento de visitantes no garantiza un gasto proporcional en gastronomía, especialmente cuando los costes internos presionan los márgenes.
Para afrontar este entorno, los restauradores deben:
- Ajustar sus costos: menús más optimizados, proveedores colaborativos, control de mermas.
- Ofrecer propuestas estratégicas: experiencias céntricas, menús emocionales o comfort dining que conecten con comensales conscientes del precio.
- Fortalecer la relación con el cliente local: porque el turista puede cambiar, pero el cliente fiel es clave.
- Activarse como actores sociales: ante un contexto de tensiones, los restauradores pueden jugar un papel estabilizador mediante prácticas sostenibles y conexión comunitaria.
En definitiva, el verano de 2025 es una oportunidad de repensar el modelo, equilibrar turismo y rentabilidad, y reconectar con lo auténtico frente a los desequilibrios del boom.
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