Concepto gastronómico con Design Thinking: del menú al espacio, explicado paso a paso
El design thinking aplicado a restauración no es un eslogan; es una forma ordenada de tomar decisiones que afectan al menú, al servicio y al espacio físico. La idea es avanzar por etapas —empatizar, definir, idear, prototipar, testear e iterar— con datos y buen criterio operativo. Aquí tienes una guía didáctica, sin vueltas, para construir un concepto rentable y coherente.
1) Empatizar: entender para qué te van a elegir
Antes de diseñar platos o mover tabiques, entiende qué viene a resolver tu restaurante.
- Ocasiones de consumo: desayuno rápido, comida ejecutiva (45–60 min), cena de ocio (90–120 min), afterwork, delivery.
- Necesidades típicas: comer bien en poco tiempo, conversar sin ruido, descubrir sabores nuevos, pagar sin fricción.
- Observa y mide en locales similares:
- Tiempo al primer bocado (objetivo orientativo: ≤ 10 min en comidas ágiles).
- Ruido (65–70 dB permite conversar).
- Rotación real (cuántas veces se usa una mesa por servicio).
- Habla con el equipo (FOH/BOH): dónde se atascan, qué operaciones son lentas, qué falta en el layout.
Meta de esta fase: anotar 5–7 conclusiones prácticas que condicionen el concepto (por ejemplo, “necesitamos platos que salgan en 8–10 min al mediodía”).
2) Definir: foco claro y reglas del juego
Con lo aprendido, fija el punto de vista (quién, qué necesita, en cuánto tiempo y por cuánto dinero) y los límites.
- Ejemplo de enfoque: “Almuerzos de 50 min con cocina de temporada, primer bocado ≤ 9 min, ticket 18–22 € y ambiente tranquilo.”
- Indicadores guía:
- RevPASH (ingresos por silla y hora) para saber si el espacio rinde.
Continuar Leyendo
Obtén acceso ilimitado
suscribiéndote a uno de nuestros planes.
¿Ya eres suscriptor? Inicia Sesión